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En publicidad, ¿todo vale?

En esta ocasión quiero ser directa y sin tapujos.

Lo que ha hecho Desigual en la campaña para el Día de la Madre me parece una aberración en todos los sentidos, totalmente fuera de lugar. Estaba sentada tranquilamente en el sillón, viendo la tele, cuando de repente salió la tipa esta mirándose al espejo y probándose un cojín debajo del traje (el cual por cierto tengo aborrecido ya porque lo veo por todas partes) y de repente se pone a pinchar preservativos. Me quedé blanca, mi cara fue un poema.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=mXX7jIIJ7to&w=560&h=315]

Pero, ¿qué hacen? ¿Qué ejemplo están dando? ¿#túdecides? Automáticamente he buscado el vídeo en cuestión en Youtube para verlo de nuevo y corroborar que definitivamente se les ha ido la cabeza. Creo que no han caído en lo que supone hacer una acción de ese tipo, ya que no sólo es el tomar una decisión y comprometer a otra persona sin su consentimiento, sino el riesgo que supone al poder contraer enfermedades de transmisión sexual por ejemplo. ¿Es que no han pensado en las consecuencias negativas que puede tener este spot? Sinceramente, aún no sé cual es el mensaje que querían transmitir, ni la intención, por muchas vueltas que le doy no consigo entenderlo.

En publicidad, ¿todo vale?. Si es cierto que si lo que pretendían era notoriedad y que las redes se infectaran de comentarios y personas hablando de la marca, objetivo cumplido. Pero no estoy de acuerdo con el camino que han decidido usar para conseguir tal fin. Es cierto que Desigual siempre ha destacado por realizar campañas que salen de lo común o políticamente correcto, pero en esta ocasión se les ha ido un poquito de las manos y afectará a su reputación como marca si o si.

Sin duda alguna queda Desigual para rato y en los próximos días dará mucho que hablar. De momento, parece ser que las primeras impresiones no son muy positivas.

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Hipocresía publicitaria

Esta semana ha comenzado a circular por la redes sociales el que se ha convertido ya en el tradicional anuncio de Campofrío por Navidad. Si no lo has visto aún plantéate darle más caña a tus cuentas porque entonces es que no estás online. De todas formas, aquí dejo el enlace para que puedas concluir tu propia opinión, de hecho, voy a verlo de nuevo antes de continuar con esta entrada, aunque no creo que cambie de parecer.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=kfh-P7-tV70&w=560&h=315]

Pues bien. Realmente no entiendo la mayoría de los comentarios que veo en las redes haciendo referencia a esta pieza publicitaria: “es fantástico” “genial” “buenísimo”,… Exceptuando alguna opinión con la que me identifico, al resto de personas parece que con ver el anuncio se les olvida todo lo realmente estamos viviendo. Esta mañana fue cuando vi el anuncio por primera vez, aún en la cama, recién levantada, y he de decir que mi reacción al terminar de verlo no fue para nada positiva.

Mi primera reacción: ¡qué hipocresía!

Mi primer pensamiento: “parece un anuncio comprado por el gobierno para evitar la fuga de los españoles a otros países”.

Mi primera pregunta: “Si realmente tuvieras la oportunidad de irte a otro país a labrarte un futuro profesional y personal, a priori, más tranquilo y seguro, ¿te irías?”

La primera respuesta que obtuve (de otra persona): “Si, me iría”.

Mi segunda pregunta (retórica): ¿Entonces?

Estoy de acuerdo con el reflejo que se hace de nuestro carácter, de nuestra forma de vida, del trato cercano y personal que nos mostramos los unos a los otros, de nuestro humor (y del humor que provocamos fuera de nuestras fronteras también), y me siento orgullosa de haber adquirido esas cualidades, pero no creo que sean suficientes como excusa para quedarnos en un país que no nos ofrece nada a cambio. Ni estabilidad, ni seguridad económica, ni siquiera ilusión ni esperanza alguna de que las cosas vayan a mejorar.

No sé si exagero o me salgo de madre al pensar que puede ser un mensaje publicitario comprado por el gobierno de turno, pero desde luego, yo no lo compro. Muy buena producción, buen montaje, buenos actores y personajes televisivos y, seguro, la mejor de  las intenciones. Pero no, no lo compro.