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A ti no te quiero

No te quiero a ti, que sólo traes malos recuerdos a mi mente. A ti que me pisas a la mínima oportunidad, que usas la suela de tus zapatos para plancharme la cara y dejarme cual Picasso. Que me hierves la sangre y me la vuelves a congelar. ¿No sabes que eso es malo? Los cambios bruscos de temperatura no le van bien a nada ni nadie. No te quiero a ti que me humillas, me arrastras y dejas mis pedazos tirados en el suelo.

A ti, que no estás cuando debes estar, que no te oigo cuando deberías estar cantando, que no te siento cuando deberías estar saltando, que no te veo cuando deberías estar, simplemente estar. A ti no te quiero. No quiero a quien tiene mirada triste, ¿por qué? A ti que huyes, que te escondes, que te escabulles. No te quiero a ti que eliges el camino de la excusas, de las debilidades, el camino fácil.

No te quiero ti, que no luchas por mi, que me abandonas y no me cuidas. A ti que lloras y lloras cuando no ves el lado positivo de la vida. No te quiero a ti que me vuelves loca. A ti, que va, a ti no te quiero. No te quiero a ti, que no juegas conmigo, que no sales, que te encierras en tus porquerías y no eres capaz de abrir los ojos y mirar a tu alrededor. Que va, así no te quiero.

A ti no te quiero, porque cuando eres así, es imposible quererte y me haces desaparecer.

A mi me tocaron los gordos

Como lo oyen, más bien, como lo leen. A mí este fin de semana me tocaron los gordos,  pero no los de la lotería, sino mucho mejor.

Son unos gordos extraordinarios, que me hacen sentir la persona más privilegiada del mundo. Hay gente a la que le toca el gordo una vez en  la vida, incluso dos, pero es que a mi estos gordos me tocaron para quedarse conmigo para siempre.

Son tan tan tan gordos que a veces incluso se ponen pesados, pero esa cualidad sirve también para encontrar un buen lugar acolchadito para apoyarme cuando necesito de mimos y de consuelo.

Imagínense como son, que estos gordos se pusieron  de acuerdo para reunirse y entre todos darme un pedazo de achuchón que casi me asfixio de alegría. Me siento afortunada, pues estos gordos que cuidan de mi son geniales, son confidentes, compañeros, fieles, sensibles, alegres y, sobre todo, incondicionales.

No sé si a estas alturas ya sabrán a que tipo de gordos me refiero, pero ya se los digo yo. Estos gordos son los corazones de todas las personas que tengo en mi vida. Me pidieron unas palabras y cuando me encontré delante de todos no supe que decir, pues bien, aquí las tienen. Miré alrededor y vi mogollón de personas que llevan años en mi vida, familia, amigos (la familia que se elige), había gente nueva, que forman parte de mí desde este año y con la que he compartido momentos únicos, faltaron algunos bien gordos (recuerden que son corazones 😉 ) pero a esos también  los llevo conmigo.

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A todos, gracias. Gracias por hacerme sentir orgullosa y afortunada de tenerlos a todos en mi vida.

Todo es nuevo (redescubriéndome)

Llevo algunas semanas inquieta, con un sinfín de sensaciones recorriendo cada parte de mi cuerpo. He de confesar también cierta sensibilidad, a ver, siempre he sido chica de lágrima fácil, para los que me conocen no es nada nuevo.

Cuando la última nochevieja di la bienvenida al nuevo año comiendo “Conguitos” en lugar de uvas jamás pensé que este 2013 fuera a traerme tantos buenos momentos, experiencias y, sobre todo, cambios en mi vida.

Hoy me siento como una niña con zapatos nuevos (adoro los zapatos, todo sea dicho de paso), pues se abre ante mi una nueva etapa, con nuevos proyectos, nuevas ilusiones y nuevas experiencias. Cumplir años, en mi caso, siempre ha sido algo positivo, pero he de reconocer que siempre había mirado con cierto recelo a llegar a la treintena. Que si la crisis de los treinta, las responsabilidades, las primeras arrugas, las decepciones, las pérdidas,… y como éstos muchos argumentos más que se escuchan por ahí que te hacen poner tal fecha en color negro en el calendario.

Por suerte, no es mi caso. Hoy mi DNI dice que llegan los 30 y he de decir que me siento con ganas de vivir todo lo que me depara la vida. Tengo ganas avanzar, de mejorar y de seguir creciendo como  persona y como mujer.

Tras esta presentación existencial, paso a contarles qué es este sitio donde se encuentran. Cortado largo es un proyecto que llevaba tiempo rondándome por la cabeza. Los que me conocen bien saben de mi naturaleza escritora, afición que había dejado de lado y que he intentado retomar en varias ocasiones pero nunca era el momento. Y he pensado, ¿qué mejor que un día como hoy para comenzar de nuevo?…

Aquí no vas a encontrar publicaciones profundas sobre política ni filosofía. Aquí encontrarás mis reflexiones sobre la vida cotidiana, de lo que me rodea. Me apetece ofrecer un lugar que pueda acompañarles en ese ratito de “stop” en el día a día, café en mano, con publicaciones amenas y con las que espero poder sacarles una sonrisa, una lágrima o un brinco, según el caso.