Entradas

Querer y no poder

Que frustrante es querer hacer algo y no poder.

Estaba hablando ahora con José y le comentaba que me siento un poco frustrada porque llevo tiempo queriendo escribir y las palabras no me salen. Ya he perdido la cuenta de las veces que me he sentado delante del ordenador, del portátil, de la tablet, y nada. Me quedo como una singuangua (toleta) mirando la pantalla en blanco y con millones de cosas en la cabeza, pero nada, no arranco.

Todos los días se me ocurren mil temas sobre los que escribir, pasan miles de cosas alrededor, en el mundo, pienso: “qué bien, podría escribir una entrada en el blog sobre esto”. Esto me suele pasar unas 5 veces al día, pero cuando llega el momento de sentarme para derramar todos mis pensamientos en el blog… ¡Puf! Adiós inspiración, hola cabeza hueca.

Y será por cosas de las que hablar, porque mira que están pasando cosas en mi vida dignas de una, dos y veinte entradas en el blog. Como por ejemplo, que llevo una personita dentro de mi y que en septiembre llegará al mundo el ser más maravilloso del mundo. ¿Digno de todas las entradas de blog que sean necesarias no creen? Sin duda está siendo una experiencia increíble, aunque pensé que el día que me encontrara viviendo esta etapa rebosaría por todos lados y me sentaría a escribir como loca. Y ya ven, todo lo contrario.

Quiero aprovechar para preguntarles si siguen alguna técnica para recuperar la inspiración cuando ésta se va de copas. Mientras tanto, me ha dado por buscar en google y he encontrado algunas, aquí se las dejo por si les sirve de ayuda también.

Encontrar un lugar para escribir. No sé yo. Soy yo más de escribir donde me pille. En la oficina, en casa, en un parque con el móvil,… Pero quizás para ciertas personas puede ser de utilidad este consejo con el fin de conseguir conectar algunos lugares con nuestra inspiración, de forma que nuestra cabecita asocie los dos conceptos y ¡voilá! Solo con estar ahí ya empezamos a escribir.

Apuntar las ideas cuando te vienen. Yo creo que aquí está mi fallo. Todos esos momentos del día en los que se me ocurren cosas que en ese momento pienso que son geniales no las apunto en ningún lugar, confiando en que ciertamente me acordaré más tarde o la semana siguiente cuando quiera sentarme a escribir sobre ello. Y no, menos ahora que tengo la cabeza zumbada entre tanto sueño y desajuste hormonal. Este consejo… me lo apunto (nunca mejor dicho).

Mirar alrededor. Como comenté, eso ya lo hago. Cada día se me ocurren mil cosas que contar, sobre las que opinar, pero de que me sirven si no las apunto. Vuelvo al punto dos.

Dar rienda suelta a la imaginación. En definitiva, fliparla un poco. Supongo que a nadie le viene mal leer de vez en cuando que este blog, por ejemplo, se convierta en las paranoias de una treintañera. 

Creo que estas son las más básicas e importantes, pero repito, si alguien conoce alguna más que utiliza, please, háganmelas llegar en los comentarios.  Recuerden que si algún día deciden quedarse embarazad@s uno de los primeros síntomas es el despiste, después llega la desgana, después el sueño y por último la llantina. El periodo de tiempo que pasa entre uno y otro, son 10 segundos, así que en 40 segundos puede llegar el fin de la inspiración.

Y aquí mi primera paranoia del consejo número cuatro.