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El arte de hacerse el longui

Hace tiempo comenté en facebook la peculiaridad de convertirme en invisible cuando camino por la calle Viera y Clavijo, pues es sorprendente ver como la gente se “hace la longui” con tanta facilidad. Pues bien, he decidido redactar una pequeña lista sobre las diferentes formas en las que me han hecho un “solo” en toda regla.

1. Si cambio de acera no me verá. Sin duda alguna es una de las más recurridas, pero a la vez de las menos eficaces. Reconozco que en alguna ocasión me he visto en la necesidad de hacer un cambio de acera y casi siempre es por el mismo motivo: voy con prisas y no tengo tiempo de estar parándome a saludar a alguien con quien sé que estaré un mínimo de 10 minutos hablando. Es el caso de mi casero por ejemplo. Un señor súper amable y bonachón, pero que siempre tiene una historia que contar.

Volviendo a lo que nos atañe. Vamos a ver, si vas a cambiarte de acera hazlo con bastantes metros de antelación, es decir, ve mirando siempre más allá por si vieras a alguien que no quieres o no te apetece saludar, de esta forma te dará tiempo de cambiarte de acera sin ser visto. Si ves que estás demasiado cerca como para que te haya podido ver, no lo hagas, escúchame, no lo hagas, vas a quedar fatal. Apechugas, saludas y sigues dando unos pequeños pasos para dar señal de que tienes prisa, de esa forma resolverás el momento. Prueba y verás.

2. Mirar a un punto fijo y poner el modo “súper concentración” o “modo pesca”. Quizás ésta es de las más arriesgadas. Normalmente, cuando intentas utilizar esta estrategia para hacerte el longui nunca suele salir bien. En este caso, el motivo por el cual solemos hacer esta “técnica” no viene derivado de la otra persona con la que estamos a punto de cruzarnos sino por nosotros mismos. O bien vamos vestidos con lo primero que pillamos del armario, o no nos dio tiempo de arreglarnos el pelo y de maquillarnos un poquito, o (esto es para ellos) no llevamos la barba perfectamente perfilada para esa chica que está a punto de pasar. Motivos puede haber millones, pero en definitiva, en lo que quiero derivar es que lo que nos lleva a hacernos el o la longui en estos casos es el descontento con nuestra apariencia física en ese instante y, definitvamente, nos hacemos los locos.

Una variante de esta técnica puede ser “la parada en un escaparate” o “voy a entrar en la primera tienda que vea abierta y así lo/la evito”. También me ha pasado, jaja.

3. Hacerse el sordo. Gracias a Dios, y lo digo en serio, no son muchas las personas con las que me ha pasado esto, pero a pesar de ser pocas, se encuentran en mi vida cotidiana. Pasar por al lado de alguien día tras día y dar los buenos días sin recibir respuesta alguna, créanme que revienta. ¿De verdad cuesta tanto responder con otro “buenos días”? Sinceramente, no lo entiendo. El otro día entré en un estanco que hay cerca de mi oficina y al salir dije: “Hasta luego, qué tengan un buen día”. ¿A ustedes le respondieron? Pues a mi tampoco.

En este caso creo que no se trata de una técnica para hacerse el longui sino directamente de mala educación.

Así que, resumiendo:

– Si dudas por un instante que la otra persona te haya visto ya, no cambies de acera por ningún motivo.

– Si no vas perfecto/a para la ocasión o no te ha dado tiempo de arreglarte ese día como querías, pon el despertador media hora antes y acostúmbrate a salir siempre bien a la calle, nunca se sabe con quien te puedes topar 😉

– Y, por favor gente, hay que dar los “buenos días/ tardes/ noches” y responder “igualmente” si te lo dan a ti primero. Son normas de educación cívica.