Reflexiones del día a día sobre temas diversos.

Todo es nuevo (redescubriéndome)

Llevo algunas semanas inquieta, con un sinfín de sensaciones recorriendo cada parte de mi cuerpo. He de confesar también cierta sensibilidad, a ver, siempre he sido chica de lágrima fácil, para los que me conocen no es nada nuevo.

Cuando la última nochevieja di la bienvenida al nuevo año comiendo “Conguitos” en lugar de uvas jamás pensé que este 2013 fuera a traerme tantos buenos momentos, experiencias y, sobre todo, cambios en mi vida.

Hoy me siento como una niña con zapatos nuevos (adoro los zapatos, todo sea dicho de paso), pues se abre ante mi una nueva etapa, con nuevos proyectos, nuevas ilusiones y nuevas experiencias. Cumplir años, en mi caso, siempre ha sido algo positivo, pero he de reconocer que siempre había mirado con cierto recelo a llegar a la treintena. Que si la crisis de los treinta, las responsabilidades, las primeras arrugas, las decepciones, las pérdidas,… y como éstos muchos argumentos más que se escuchan por ahí que te hacen poner tal fecha en color negro en el calendario.

Por suerte, no es mi caso. Hoy mi DNI dice que llegan los 30 y he de decir que me siento con ganas de vivir todo lo que me depara la vida. Tengo ganas avanzar, de mejorar y de seguir creciendo como  persona y como mujer.

Tras esta presentación existencial, paso a contarles qué es este sitio donde se encuentran. Cortado largo es un proyecto que llevaba tiempo rondándome por la cabeza. Los que me conocen bien saben de mi naturaleza escritora, afición que había dejado de lado y que he intentado retomar en varias ocasiones pero nunca era el momento. Y he pensado, ¿qué mejor que un día como hoy para comenzar de nuevo?…

Aquí no vas a encontrar publicaciones profundas sobre política ni filosofía. Aquí encontrarás mis reflexiones sobre la vida cotidiana, de lo que me rodea. Me apetece ofrecer un lugar que pueda acompañarles en ese ratito de “stop” en el día a día, café en mano, con publicaciones amenas y con las que espero poder sacarles una sonrisa, una lágrima o un brinco, según el caso.