A mi me tocaron los gordos

Como lo oyen, más bien, como lo leen. A mí este fin de semana me tocaron los gordos,  pero no los de la lotería, sino mucho mejor.

Son unos gordos extraordinarios, que me hacen sentir la persona más privilegiada del mundo. Hay gente a la que le toca el gordo una vez en  la vida, incluso dos, pero es que a mi estos gordos me tocaron para quedarse conmigo para siempre.

Son tan tan tan gordos que a veces incluso se ponen pesados, pero esa cualidad sirve también para encontrar un buen lugar acolchadito para apoyarme cuando necesito de mimos y de consuelo.

Imagínense como son, que estos gordos se pusieron  de acuerdo para reunirse y entre todos darme un pedazo de achuchón que casi me asfixio de alegría. Me siento afortunada, pues estos gordos que cuidan de mi son geniales, son confidentes, compañeros, fieles, sensibles, alegres y, sobre todo, incondicionales.

No sé si a estas alturas ya sabrán a que tipo de gordos me refiero, pero ya se los digo yo. Estos gordos son los corazones de todas las personas que tengo en mi vida. Me pidieron unas palabras y cuando me encontré delante de todos no supe que decir, pues bien, aquí las tienen. Miré alrededor y vi mogollón de personas que llevan años en mi vida, familia, amigos (la familia que se elige), había gente nueva, que forman parte de mí desde este año y con la que he compartido momentos únicos, faltaron algunos bien gordos (recuerden que son corazones 😉 ) pero a esos también  los llevo conmigo.

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A todos, gracias. Gracias por hacerme sentir orgullosa y afortunada de tenerlos a todos en mi vida.

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