Estamos a años luz…

Navegando anoche por facebook me topé con una noticia que me encantaría analizar y compartir con ustedes. Es de esas noticias que, una vez más, hacen que me de cuenta de que en España estamos a años luz del resto de países europeos.

La noticia dice así:

En Francia los que vayan en bici a trabajar tendrán sueldo extra

Cada vez son más los que dejan el automóvil en casa y prefieren salir a trabajar en bicicleta: ahorran en gasolina, se olvidan del tráfico, ayudan al ambiente y se mantienen en forma ¿algo más? ah si, los ciclistas en Francia, además ganan un dinero extra. El Ministerio de Transporte francés anunció que las empresas incentivarán el uso de la bicicleta a sus trabajadores, pagándoles 21 céntimos de euro por kilómetro.

¡Maravilloso! Me parece una medida extraordinaria. Aquí probablemente, si al ministro de Transporte, por algún casual, se le ocurriera hacer algo por el estilo, muy probablemente se inventarían un impuesto por el que cobrarle al ciclista por usar el carril bici o por respirar más. Quizás aprovecharían el tirón también y crearían unos parking especiales de bicicletas de los que sacar tajada. O algún tipo de multa por tocar demasiado el timbre.

Los ciclistas galos están más que conformes con la nueva medida, ya que como aumentarán los ciclistas, también las ciudades serán más empáticas con quienes pedalean. Thierry Mariani, ministro de Transporte de Francia comentó que serán las empresas las que financien el bono, pero que a su vez estas tendrán beneficios tributarios bastante generosos, por lo que ninguna empresa querrá quedarse fuera de la nueva medida.

¡Estupendo! Pero no se engañen, aquí probablemente las empresas no querrían sumarse a esta medida, ni siquiera ofreciéndoles beneficios tributarios. ¿Para qué, si ya la mayoría tiene beneficios tributarios gracias a lo chanchulleros que somos en España? Muy probablemente hasta despedirían a aquellos que vayan en bicicleta a trabajar, por suponerles un gasto extra. Aún recuerdo cuando tener título universitario implicaba cobrar un dinerillo extra en la nómina. Supongo que ya eso ni existe, no compensa.

bici1

Cerca de 20 millones de euros gastará el gobierno de Francia para sustentar la medida, pero la calidad de vida aumentará notablamente, así como también la calidad del aire con lo que se espera un ahorro de unos 5.600 millones de euros en temas de salud.

“¿20 millonessssss?”, diría más de uno. Que va, que va. Demasiado dinero, con todos los sobres que tengo que rellenar antes de 2015, por si las moscas. Da igual si con eso mejoramos la calidad del aire y la calidad de vida de las personas. Eso, aquí, en España, no se mira. En Europa las ven venir, gastan por un lado pero ganan por otro. En España sólo ganan, a base de inventarse impuestos y más impuestos.

El estado francés tendrá que además organizar las ciudades para que puedan circular un mayor número de ciclistas y crear planes que combatan el robo de bicicletas o de las pertenencias de los desprotegidos pedaleantes.

¿Organizar las ciudades? ¿Crear planes? Que va, mejor sacar adelante leyes absurdas y retrógradas para mantener contento al electorado. Claro, como lo prometieron en su programa electoral… Prometieron muchas cosas más que se las han pasado por la barriga, pero claro, aquí se cumple lo que interesa, y lo que no, no.

En fin, lo que he dicho siempre. España  no es Europa, que nos llevan 20 años de ventaja y que jamás llegaremos a ese nivel, siento mucho ser tan directa pero creo que no digo nada nuevo para nadie.

#Seanfelices

#ymiraquenoqueríahablardepolítica

A mi me tocaron los gordos

Como lo oyen, más bien, como lo leen. A mí este fin de semana me tocaron los gordos,  pero no los de la lotería, sino mucho mejor.

Son unos gordos extraordinarios, que me hacen sentir la persona más privilegiada del mundo. Hay gente a la que le toca el gordo una vez en  la vida, incluso dos, pero es que a mi estos gordos me tocaron para quedarse conmigo para siempre.

Son tan tan tan gordos que a veces incluso se ponen pesados, pero esa cualidad sirve también para encontrar un buen lugar acolchadito para apoyarme cuando necesito de mimos y de consuelo.

Imagínense como son, que estos gordos se pusieron  de acuerdo para reunirse y entre todos darme un pedazo de achuchón que casi me asfixio de alegría. Me siento afortunada, pues estos gordos que cuidan de mi son geniales, son confidentes, compañeros, fieles, sensibles, alegres y, sobre todo, incondicionales.

No sé si a estas alturas ya sabrán a que tipo de gordos me refiero, pero ya se los digo yo. Estos gordos son los corazones de todas las personas que tengo en mi vida. Me pidieron unas palabras y cuando me encontré delante de todos no supe que decir, pues bien, aquí las tienen. Miré alrededor y vi mogollón de personas que llevan años en mi vida, familia, amigos (la familia que se elige), había gente nueva, que forman parte de mí desde este año y con la que he compartido momentos únicos, faltaron algunos bien gordos (recuerden que son corazones 😉 ) pero a esos también  los llevo conmigo.

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A todos, gracias. Gracias por hacerme sentir orgullosa y afortunada de tenerlos a todos en mi vida.

Hipocresía publicitaria

Esta semana ha comenzado a circular por la redes sociales el que se ha convertido ya en el tradicional anuncio de Campofrío por Navidad. Si no lo has visto aún plantéate darle más caña a tus cuentas porque entonces es que no estás online. De todas formas, aquí dejo el enlace para que puedas concluir tu propia opinión, de hecho, voy a verlo de nuevo antes de continuar con esta entrada, aunque no creo que cambie de parecer.

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Pues bien. Realmente no entiendo la mayoría de los comentarios que veo en las redes haciendo referencia a esta pieza publicitaria: “es fantástico” “genial” “buenísimo”,… Exceptuando alguna opinión con la que me identifico, al resto de personas parece que con ver el anuncio se les olvida todo lo realmente estamos viviendo. Esta mañana fue cuando vi el anuncio por primera vez, aún en la cama, recién levantada, y he de decir que mi reacción al terminar de verlo no fue para nada positiva.

Mi primera reacción: ¡qué hipocresía!

Mi primer pensamiento: “parece un anuncio comprado por el gobierno para evitar la fuga de los españoles a otros países”.

Mi primera pregunta: “Si realmente tuvieras la oportunidad de irte a otro país a labrarte un futuro profesional y personal, a priori, más tranquilo y seguro, ¿te irías?”

La primera respuesta que obtuve (de otra persona): “Si, me iría”.

Mi segunda pregunta (retórica): ¿Entonces?

Estoy de acuerdo con el reflejo que se hace de nuestro carácter, de nuestra forma de vida, del trato cercano y personal que nos mostramos los unos a los otros, de nuestro humor (y del humor que provocamos fuera de nuestras fronteras también), y me siento orgullosa de haber adquirido esas cualidades, pero no creo que sean suficientes como excusa para quedarnos en un país que no nos ofrece nada a cambio. Ni estabilidad, ni seguridad económica, ni siquiera ilusión ni esperanza alguna de que las cosas vayan a mejorar.

No sé si exagero o me salgo de madre al pensar que puede ser un mensaje publicitario comprado por el gobierno de turno, pero desde luego, yo no lo compro. Muy buena producción, buen montaje, buenos actores y personajes televisivos y, seguro, la mejor de  las intenciones. Pero no, no lo compro.

Todo es nuevo (redescubriéndome)

Llevo algunas semanas inquieta, con un sinfín de sensaciones recorriendo cada parte de mi cuerpo. He de confesar también cierta sensibilidad, a ver, siempre he sido chica de lágrima fácil, para los que me conocen no es nada nuevo.

Cuando la última nochevieja di la bienvenida al nuevo año comiendo “Conguitos” en lugar de uvas jamás pensé que este 2013 fuera a traerme tantos buenos momentos, experiencias y, sobre todo, cambios en mi vida.

Hoy me siento como una niña con zapatos nuevos (adoro los zapatos, todo sea dicho de paso), pues se abre ante mi una nueva etapa, con nuevos proyectos, nuevas ilusiones y nuevas experiencias. Cumplir años, en mi caso, siempre ha sido algo positivo, pero he de reconocer que siempre había mirado con cierto recelo a llegar a la treintena. Que si la crisis de los treinta, las responsabilidades, las primeras arrugas, las decepciones, las pérdidas,… y como éstos muchos argumentos más que se escuchan por ahí que te hacen poner tal fecha en color negro en el calendario.

Por suerte, no es mi caso. Hoy mi DNI dice que llegan los 30 y he de decir que me siento con ganas de vivir todo lo que me depara la vida. Tengo ganas avanzar, de mejorar y de seguir creciendo como  persona y como mujer.

Tras esta presentación existencial, paso a contarles qué es este sitio donde se encuentran. Cortado largo es un proyecto que llevaba tiempo rondándome por la cabeza. Los que me conocen bien saben de mi naturaleza escritora, afición que había dejado de lado y que he intentado retomar en varias ocasiones pero nunca era el momento. Y he pensado, ¿qué mejor que un día como hoy para comenzar de nuevo?…

Aquí no vas a encontrar publicaciones profundas sobre política ni filosofía. Aquí encontrarás mis reflexiones sobre la vida cotidiana, de lo que me rodea. Me apetece ofrecer un lugar que pueda acompañarles en ese ratito de “stop” en el día a día, café en mano, con publicaciones amenas y con las que espero poder sacarles una sonrisa, una lágrima o un brinco, según el caso.